jueves, 7 de febrero de 2013

Ultra Vires


Paso por la vida de puntillas,
ignoro de que firma vistes,
pero intento adivinar que piensas;
esa razón por la que conoces mejor los adoquines del suelo,
que a la gente con la que te cruzas al andar.
El por qué de una sonrisa,
que ha quedado en mueca,
imperceptible ya para los que crees te conocen.

No sabría decir si llevas o no maquillaje,
sin embargo, reconozco los restos de lágrimas.

De hecho, es la primera vez que te veo,
y ya percibo las marcas que en tu cuerpo dejaron los 15.
En las comisuras de los labios, 
las náuseas que provocó o no el alcohol,
y en tus labios mismos,
los besos que quisiste y no pudiste dar.
Por tu garganta, 
bajan atropelladas las palabras que no te dejaste o dejaron decir.
Sobre tus hombros 
el peso que te quieren o te quieres imponer,
y en ocasiones a podido contigo.
 Las manos, que ignoras hablen,
ciertamente son tu realidad más esclarecedora,
tanto tus uñas carcomidas,
como las marcas de frustración en los nudillos.
Tu pecho, 
tras el cual te han dicho que se esconde un corazón palpitante,
que para ti es latente.
Esas caderas, 
que acompañan tus movimientos, a veces inseguros al caminar.
Tu sexo, 
el cual piensas revelador de más verdades,
de las que en realidad encontraras.
Unas piernas, 
que si te dejaras,
te llevarían a donde quisieras,
y, sin embargo, coaccionas a andar hacia un rumbo indeseable.
Y, por último, 
el equilibrio corporal de tus pies,
que soportan tu peso físico,
mientras, quizá metro ochenta más arriba,
la cabeza aguanta una magnitud imposible de ser pesada.
Y, sin venir a cuento, 
levantas la mirada y dejas que el astro rey fulmine lentamente tus retinas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario