Me indignas tu y tu complacencia,
tus malos modos y tu ausencia,
tu ansiedad e incoherencia,
y tu falta de inocencia.
Eres decadencia en constancia,
mala perseverancia,
y reiteras tu ignorancia,
con cada fibra de tu esencia.
Veo oleajes impotentes,
olas taimadas y ausentes,
que estremecen el semblante,
ante silencio semejante.
Y llegara el momento en el que, cuando tus ojos se cristalicen, no podras parar de llorar,
abandonandote en el presente,
que es el fondo mas potente,
mutilado suavemente.
Y ahora querras preguntarte;
¿de verdad quiero ser amante, o solo algo que siente?
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