Suena poetico decir que entiendes el sentimiento que acompaña al concepto de la herida en el pecho producida por una daga envenenada, como citan los literatos en sus escritos.
El sueño no te duerme,
la comida no te sacia,
y la ausencia de ilusion te desalienta.
La calidad de terminos dichos y por decir, se descompone en informe de daños,
y deambulas como un sonambulo buscando incansable algo que no sabes que es.
El sol y el aire te ofrecen una brizna de pureza que no quieres hacer diaria.
Tus compañeros fieles de lamentos y puyas son el alcohol, el thc y benzodiacepinas en cantidades industriales, dejando espacio para opiaceos e ISRS ocasionales.
Viajas en primera clase hacia un mundo que no te pertenece y que ofrece una bendita realidad distorsionada; lo natural se vuelve monstruoso y el odio y el amor se entremezclan como dos olas que rompen una sobre otra.
Te propones un punto y final, rezando porque vaya acompañado de una coma; y ese destino que pones y quitas a voluntad se revela contra ti apoderandose de todo cuanto eras.
Ya no hay donde asirse, pero creo que la perdicion es reencuentro a fin de cuentas. Lo odioso es encontrarse una y otra vez a si mismo perdido en el laberinto del como y el por que.
Ya lo dijo Nirvana "I'm so happy because today
I've found my friends ...
They're in my head"
I've found my friends ...
They're in my head"
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