Una caja,
un cubículo limpio, transparente y estéticamente adaptado a nosotros.
Reflexiones, ideas, emociones, sentimientos, experiencias... y, en general, todo aquello que procede a moldear, lo que llamamos carácter, se encuentra junto a nosotros mismos en esa misma estancia.
De forma inevitable, vayase a saber por qué, un retazo de éste lugar cae y se desvanece, o quizá se despedaza; ya sea por voluntad propia o involuntariamente, ya sea porque consciente o inconscientemente, olvidamos sellarlo.
Música, palabras, emociones, sentimientos, miradas... no solo traspasan la corteza de éste, nuestro espacio, sino que, se encuentran unas a otras, destacándonos a nosotros mismos como mensaje, mesajero y destinatario, todo en uno.
Desde ese momento y para siempre, la idea de vivir en un bucle individual estático, desaparece, si es que alguna vez llegó a ser.
Éste cambio, no es más que el rechazo a lo que creemos conocido y, por tanto, nos resulta erroneamente finito; y digo erroneamente, puesto que nada deja de mutar y transformarse de forma natural.
Pensar que podemos vivir en el estatismo, es como olvidar que el tiempo es relativo, y que lo podemos controlar. Desde nuestro ego, no podemos encajar la idea de la vida como algo neutral y equilibrado: ni blanco ni negro, ni bueno ni malo...
El caos, no es mas que una respuesta, supuestamente válida para lo desconocido, hasta que nos vemos suficientemente ignorantes como para ponerle un nombre.
Un día cualquiera, alguien, muy amablemente, te indica la enormidad que se esconde "ahí fuera".
Ésta persona afirma que hay algo más que tu diminuta caja, la cual - según ésta persona - es sólo una partícula ínfima del multiverso de universos conocidos y por conocer, y a los que tú, por formar parte de ellos, estás conectado.
En ese momento, se te cae el mundo encima, casi literalmente...
Te miras detenidamente, y miras al extraño que se extiende de pie, frente a ti:
- ¿Tú y yo, estamos conectados? ¿Todo forma parte de mi, y a su vez, yo de todo?
- Es muy difícil de explicar - responde en tono serio - todos pertenecemos unos a otros: los animales, las plantas, los arboles, las estrellas ... todos con todos, constituimos lo mismo, compartimos raices ¿Sabes?
- Entonces si así lo quisiera, ¿podría seguir viviendo en mi cajita, si al fin y al cabo todos estamos conectados unos a otros?
- Millones de años atrás - dijo levantando la vista - tus antepasados evolucionaron hasta convertirse en lo que tu eres hoy en día. Probablemente, tus viejos abuelos sean aquellos osos pardos del ártico, cuyo gen mutó para camuflarse mejor, al pasar de un pelaje mas oscuro a otro blanco que se adaptaba al entorno. El estatismo, suele llevar al aislamiento, y éste, en última instancia a la ignorancia del estancamiento, y por consiguiente, a la muerte evolutiva. Por suerte, nuestro árbol cuenta con muchas ramas -dijo sonriente-.
- Sin embargo - añadí- ¿no ve la gran envoltura transparente que se extiende alrededor de todas las cosas?
- No se a qué te refieres - respondió desconcertado -.
- Se extiende por el horizonte, pero no se ven sus límites, también en las estrellas y en el vacío. ¿No ves de qué te estoy hablando?
- Escucha atentamente, yo sé que vivo en el mundo real, aquel del que tienes miedo a enfrentarte. Yo sé la verdad de las cosas, y qué es lo mejor para ti y para el mundo. En realidad, no hace falta que me des las gracias por salvarte de tu reclusión y de tus pensamientos erroneos. Si me dejas, te enseñaré la normalidad, a hacer las cosas como hay que hacerlas, te hare conocedor del amor y de la fe, y te acercaré a aquello a lo que estás ligado, entrarás en sociedad y aprederás a comportarte en ella... en definitiva, serás tú en esencia pero adaptado a los tiempos que corren. Yo seré tu guía, amigo mio.
Ante estas palabras, no pude por menos que volver a mi caja, a mi preciosa caja que ya empezaba a echar de menos, sintiendo un malestar físico y emocional indescriptible.
Ésta persona, al verme volver a entrar, me gritó:
- ¡¿Pero qué estás haciendo?! ¡¿Por qué!? ¿No has oido todo de lo que te he hablado?... Las conexiones, el mundo, la evolución, el amor... ¿No quieres aprenderlo todo? ¿Saber la verdad de las cosas?
De repente, tus ojos se convierten en un mar de lagrimas relucientes, y creyendote en poder de una respuesta, contestas alegremente:
- Ahora ya se que realidad he creado, y en que espacio he vivido. Yo soy, junto con mis circunstancias, mi máxima verdad. Vivo, aprendiendo de las sombras que se reflejan en mi caja, asi como del material del que está esta construida, ya que no es sólo mia, sino que la heredé de mis antepasados. Observar, objetivamente, sintoniza mis emociones, y simplemente al expresarlas, creo paz en mi espiritú.
-¡Pero siempre estarás metido en una caja!
-Mi habitáculo es infinito ¿cómo es el tuyo?
-¡Yo no vivo en una caja! - dijo alejándose-.
No dejaba de ser curioso, ver como esa otra parte de ti, desaparecía poco a poco, llevando encima grandes y pesadas maletas, echando ojeadas aquí y allá, de tanto en cuanto.
A Ariana A Albino
A Ariana A Albino
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