martes, 16 de julio de 2013

- Sin título -




¿Qué finalidad  tiene buscarle el sentido a todo si todo es en si el propio sentido de cada cosa?
Todos somos principio y fin, una parte infinita en una carcasa con un fin que viene marcado por ser algo que en su día nació y vive.

¿Es la vida el sentido de la muerte?
Es obvio que nada puede existir sin su contrario; no habría alegría sin miedo, ni felicidad sin tristeza, ni amor sin indiferencia.

Nosotros somos porque existimos ahora, pero en el momento en el que no existamos ¿dejaremos de ser? ¿Nos convertiremos en la catarsis de la muerte que se sacude nuestra existencia? ¿Es cada respiración un paso hacia un fin inamovible?

¿De qué está hecha la realidad? ¿La construimos nosotros o nos viene dada?

Cada uno es diferente, pero sin embargo estamos unidos, quizá por haber nacido en la misma época, por formar parte del mismo planeta, por ser anatómicamente parecidos, y sobre todo por ser capaces de usar de una forma inteligente la razón y la comprensión.

Al final todos somos desiguales pero compartimos más similitudes que diferencias. Por eso, si yo soy parte de ti y tu parte de mí, si quizá algún día nos vemos ¿podremos identificarnos como uno solo?

Lo que nosotros vemos o experimentamos jamás lo experimentara de forma idéntica nadie, está claro que sea como sea somos dueños de nuestra vida y, aunque a veces perdamos las riendas es necesario cogerlas, cada vez con más fuerza, son nuestras voluntades, nuestros sueños, nuestros gestos, nuestra soledad y amor propio, nuestros soles y lunas, los colores y el aire que llena cada instante.

Hay muchas preguntas a las que se tarda mucho en dar respuesta, pero haciéndote cargo de ti, siendo autosuficiente, siendo dueño de ti mismo, porque cuesta pero todo se puede hacer, nada es imposible y cada día pasa algo inesperado y solo hace falta estar atento, y si te lo pierdes, puede que nunca descubras las incógnitas que te marcan.


Por eso es importante saber si decides estar muerto en vida,  o vivir la muerte cada día, como si fuera el último, como si siguieras mirándome indeterminando momentos.




"La sinceridad de la tristeza suele nutrirse del amor;
 la sinceridad del amor suele nutrirse de la alegría"  Benedetti

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