¿Qué finalidad tiene buscarle el sentido a todo si todo es en
si el propio sentido de cada cosa?
Todos somos principio y fin, una
parte infinita en una carcasa con un fin que viene marcado por ser algo que en
su día nació y vive.
¿Es la vida el sentido de la muerte?
Es obvio que nada puede existir sin
su contrario; no habría alegría sin miedo, ni felicidad sin tristeza, ni amor sin
indiferencia.
Nosotros somos porque existimos
ahora, pero en el momento en el que no existamos ¿dejaremos de ser? ¿Nos
convertiremos en la catarsis de la muerte que se sacude nuestra existencia? ¿Es
cada respiración un paso hacia un fin inamovible?
¿De qué está hecha la realidad? ¿La
construimos nosotros o nos viene dada?
Cada uno es diferente, pero sin
embargo estamos unidos, quizá por haber nacido en la misma época, por formar
parte del mismo planeta, por ser anatómicamente parecidos, y sobre todo por ser
capaces de usar de una forma inteligente la razón y la comprensión.
Al final todos somos desiguales pero
compartimos más similitudes que diferencias. Por eso, si yo soy parte de ti y
tu parte de mí, si quizá algún día nos vemos ¿podremos identificarnos como uno
solo?
Lo que nosotros vemos o
experimentamos jamás lo experimentara de forma idéntica nadie, está claro que
sea como sea somos dueños de nuestra vida y, aunque a veces perdamos las riendas
es necesario cogerlas, cada vez con más fuerza, son nuestras voluntades,
nuestros sueños, nuestros gestos, nuestra soledad y amor propio, nuestros soles
y lunas, los colores y el aire que llena cada instante.
Hay muchas preguntas a las que se
tarda mucho en dar respuesta, pero haciéndote cargo de ti, siendo
autosuficiente, siendo dueño de ti mismo, porque cuesta pero todo se puede
hacer, nada es imposible y cada día pasa algo inesperado y solo hace falta
estar atento, y si te lo pierdes, puede que nunca descubras las incógnitas que
te marcan.
Por eso es importante saber si
decides estar muerto en vida, o vivir la
muerte cada día, como si fuera el último, como si siguieras mirándome indeterminando
momentos.
"La sinceridad de la tristeza suele nutrirse del amor;
la sinceridad del amor suele nutrirse de la alegría" Benedetti
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